La Cultura, la Ciencia y la tecnología que me gustan.
“Yo no puedo enseñaros nada,
solo puedo ayudaros a
buscar el conocimiento dentro de vosotros
mismos, lo cual es mucho mejor que traspasaros
mi poca sabiduría”
Sócrates.
Hace algún tiempo me encontré con este excelente proyecto. Creo que merece ser difundido tanto por su calidad científica como por su valor pedagógico. Para todos los que sois aficionados a la Biología de los microorganismos, a la microscopia o teneis que enseñar materias relacionadas con estas disciplinas. Podéis disfrutar de una enorme cantidad de excelentes fotografías y vídeos de los seres mas fascinantes de la tierra. Y mucha interesante información. Podéis acceder al proyecto desde esta dirección: https://www.flickr.com/photos/microagua/collections/72157616446783591/
Yo contengo multitudes ya es considerado una obra fundamental de ciencia divulgativa -como lo fue en su momento El gen egoísta-. Un libro fascinante y rompedor que cambiará de mil millones de micromaneras nuestra percepción del mundo natural y el espacio que en él ocupamos.
El cuerpo humano alberga billones de microbios que conforman todo un mundo en simbiosis con su entorno. Estos microscópicos y multitudinarios compañeros vitales no solo moldean nuestros órganos, nos protegen de enfermedades, e influyen en nuestro comportamiento, sino que resultan clave a la hora de entender el funcionamiento de la vida.
En Yo contengo multitudes Ed Yong nos abre los ojos y nos invita con su erudición y sentido del humor a mirarnos como algo más que individuos: como receptáculos interdependientes de los microbiomasque conforman todos los seres vivos.
Así, descubriremos la asombrosa e invisible ciencia detrás de los gigantescos arrecifes que construyen los corales, aprenderemos cómo ciertos calamares crean juegos de luces, y veremos el modo en que las bacterias pueden alterar nuestra respuesta en la lucha contra el cáncer, manipular nuestro sistema inmunológico, influir en nuestra evolución e incluso modificar nuestro genoma.
Bill Gates opina sobre este libro... «Después de leer el interesantísimo libro Yo contengo multitudes del periodista británico Ed Yong, veo los microbios con una mirada diferente y hablo de ellos con nuevos términos. [...] Yong sintetiza literalmente cientos y cientos de páginas, sin abrumarte nunca con la ciencia. Tan solo imparte una visión fascinante y sorprendente detrás de otra. Yo contengo multitudes es el mejor periodismo científico.» The Blog of Bill Gates
¿ Quién manda aquí ? De Michael S. Gazzaniga Resumen:
El padre de la neurociencia cognitiva nos ofrece en este libro una provocativa y contundente explicación contra la idea, cada vez más extendida, según la cual nuestras vidas están totalmente determinadas por los procesos físicos y que, por tanto, no somos responsables de nuestras acciones.
La polémica consiste en que, en los últimos años, las investigaciones más ortodoxas sobre el cerebro defienden que, puesto que las leyes físicas gobiernan el mundo físico y nuestro cerebro forma parte de este mundo, son estas leyes las que dominan nuestra conducta e incluso nuestra conciencia de nosotros mismos. Esto se resume en una especie de mantra, según el cual, «el libre albedrio, la libertad de voluntad, no tienen sentido, puesto que vivimos en un mundo “determinado”.»
En cambio, Michael Gazzaniga nos explica que la mente, si bien es algo generado por los procesos físicos del cerebro, «coacciona» nuestro cerebro del mismo modo que los automóviles se ven «coaccionados» por el tráfico que ellos mismo generan. El texto, que, en palabras de Steven Pinker, está escrito «con la falta de pretensiones y agudeza características del autor» nos demuestra como el determinismo debilita enormemente nuestra concepción de la responsabilidad humana, hasta el punto que, en un juicio, un asesino puede alegar perfectamente: «No fui yo quien cometió el crimen, fue mi cerebro». Y argumenta contra esta concepción afirmando que, aun teniendo en cuenta los últimos descubrimientos de los mecanismos físicos de la mente, existe una realidad humana innegable: «Somos agentes responsables que debemos dar cuenta de nuestras acciones, porque la responsabilidad no depende del cerebro, sino de cómo las personas interactuamos unas con otras».
¿Quién manda aquí?El libre albedrío y la ciencia del cerebro es un libro extraordinario que nos adentra en los ámbitos de la neurociencia, la psicología, la ética y el derecho con espíritu divulgativo y profundas implicaciones. Una perdurable contribución de uno de los pensadores más destacados de nuestro tiempo.
Programa de Redes Hizo un estupendo capítulo con el autor, Michael Gazzaniga:
Antes de aceptar que todos los seres vivos venimos del mismo antepasado común, el ser humano se creía único entre las criaturas del planeta, alentado sobre todo por la influencia de dogmas y religiones. Y hoy, cuando parecía ya acabada la época de creerse el centro del mundo, varios científicos, con nuevos datos sobre nuestro cerebro y sobre nuestro comportamiento aseguran que los humanos son definitivamente especiales y únicos. Michael Gazzaniga, abanderado de estas ideas, nos invita en el capítulo de Redes «No éramos únicos, ahora lo somos», a realizar un recorrido por las diferencias más llamativas con el resto de animales.
¿Cómo ve XMM-Newton un remanente de supernova en rayos X? ¿Y cómo se aprecia el mismo objeto en las observaciones en luz visible del telescopio espacial Hubble? Es fácil saberlo a través de la aplicación web ESASky, que pone a nuestra disposición los datos públicos de todas las misiones científicas de la ESA.
Haciendo click aquí, podemos ver el cielo en todas las diferentes longitudes de onda con las que lo observan los observatorios y satélites de la agencia.
Esos datos científicos se archivan en ESAC, el Centro Europeo de Astronomía Espacial, que centraliza el almacenaje de los datos científicos de las misiones de la ESA, y que ha puesto en marcha ESASky para acercar esas observaciones al gran público. “El funcionamiento es muy sencillo y muy visual”, afirma Bruno Merín, Product Owner de ESASky, que añade que “de cada objeto se puede elegir la visualización en diferentes longitudes de onda y la misión que lo ha observado”.
Para todos los públicos
La interfaz de ESASky presenta, directamente, una vista del cielo y unos menús desplegables que permiten elegir, para un mismo objeto, entre distintas misiones y distintas visualizaciones; es decir, para la galaxia M51, por ejemplo, podemos verla a través de las observaciones en óptico de la cámara ACS del Hubble o del cartografiado DSS2, podemos elegir una vista en rayos-X de XMM-Newton o submilimétrica de Herschel, y tomar un pantallazo de ella. Lo que hace ESASky es integrar todos los archivos científicos de astronomía de la ESA en una única aplicación web fácil de usar.
Además de esa posibilidad de visualizar objetos concretos, también existe la opción de ver panorámicas completas del cielo en las que podemos ampliar sectores para obtener mayor detalle o subir a la herramienta una lista con nombres de objetos celestes y visitarlos en una secuencia. Esas panorámicas están confeccionadas con datos de misiones como INTEGRAL, XMM-Newton, Hubble, AKARI, ISO, Herschel y Planck, que reúnen observaciones en rayos gamma, rayos X y ultravioleta, ópticas, en infrarrojo cercano y lejano y en longitudes de onda submilimétricas. De este modo, el usuario tiene a su alcance una completa visión del cielo y de todas las regiones observadas por los telescopios espaciales de la ESA a lo largo de la historia. Pero ese usuario no sólo son científicos. Bruno Merín señala que ESASky está abierta tanto a investigadores como a aficionados a la astronomía, y por eso se ha diseñado buscando un manejo intuitivo y sencillo. Para los investigadores o para usuarios inquietos, se incluye la posibilidad de descargar los datos que necesiten para sus trabajos.
En ESAC trabajan en una versión 2.0 de la aplicación que incluirá datos espectrales, observaciones de nuevas misiones y la posibilidad de ver los objetos celestes no sólo en diferentes longitudes de onda, sino también en diferentes momentos en el tiempo. Esta versión también se podrá usar fácilmente con dispositivos móviles como tabletas y teléfonos inteligentes.
sábado, 23 de diciembre de 2017
Me encontré con este libro casi por casualidad y me ha fascinado, tanto por un enfoque completamente distinto de ver el mundo vegetal, como por su base absolutamente científica. Estamos acostumbrados a ver el mundo vegetal como algo inferior y casi inerte mientras que la realidad es que los vegetales son seres dotados de una inteligencia superior que ha evolucionado de una manera tan distante a la nuestra que es difícil percibirla. Si no estamos sutilmente atentos puede que una de las maravillas mas grandes de la naturaleza esté ante nuestros ojos y no seamos capaces de percibirla. Con numerosos y fascinantes ejemplos el autor va revelándonos un mundo fascinante Es ademas un libro muy entretenido y pedagógico.
En este nuevo libro, Stefano Mancuso continúa la investigación que inició en Sensibilidad e inteligencia en el mundo vegetal. Ofrece de nuevo una revolucionaria mirada al mundo de las plantas, en este caso estudiando las soluciones que las plantas encuentran a los múltiples retos a los que se enfrentan y sacando de ellas modelos para inspirar soluciones a los problemas que acechan a la humanidad. Necesitamos a las plantas para mejorar nuestras vidas, para inventar nuevas tecnologías, para imaginar nuevos modelos de organización social más descentralizados, menos jerárquicos.
Las plantas son paradigmas de la vida contemporánea por su flexibilidad y fortaleza frente a la fragilidad del mundo humano y animal. En una palabra, las plantas son fascinantes: consumen poca energía, son fuertes, tienen una inteligencia compartida, actúan de forma colectiva, tienen una extraordinaria capacidad para sobrevivir en entornos hostiles, aprenden de la experiencia y poseen mecanismos de memorización.
Nuestro futuro va más allá de una visión de color verde. Urge que encontremos soluciones a la manera de las plantas. Stefano Mancuso propone en este libro varias soluciones para problemas acuciantes como la escasez de agua dulce, la falta de suficiente tierra cultivable para alimentar a la humanidad, la creciente contaminación de las ciudades y el cambio climático. Una vez más, Mancuso nos sorprende nos invita a reflexionar y, sobre todo, a actuar.
El sistema científico desde hace siglos se basa en las publicaciones de los resultados de los investigadores, sus curriculum también depende del numero de publicaciones reconocidas y realizadas. Lucas, en este inspirador Talk propone un nuevo sistema de publicación científica que lo transformara, y actualizara, y que hará que miremos y aprendamos de la ciencia de otra manera, se optimicen los recursos dedicados y que la ciencia avance mas rápidamente.
Investigador y Comunicador Científico. Lucas es fundador de Scienseed, donde mezclan arte, ciencia y comunicación para hacer que el conocimiento y los descubrimientos cientificos sean accesibles a todos los públicos. Durante cerca de diez años ha sido investigador en el Centro Nacional de Biotecnología y en Yale School of Medicine, donde ha trabajado en el diseño de vacunas para enfermedades en el tercer mundo, como la leishmaniasis, el ebola, el SIDA y la malaria. Ha sido colaborador en diferentes medios de comunicación, como El Pais, Materia, Publico y Radio Nacional de España. Lucas es Licenciado en Bioquimica y Doctor en Biologia Molecular por la Universidad Autónoma de Madrid.
¿Se convertirá el envejecimiento en una enfermedad curable? ¿Veremos la muerte de la muerte? ¿Dejará la telepatía de ser ciencia ficción? Iñaki Gabilondo habla sobre estas y otras interesantísimas cuestiones con José Luís Cordeiro, profesor fundador de la Singularity University. 'Cuando ya no esté. El mundo dentro de 25 años', nuevo proyecto de Iñaki Gabilondo en #0.
Este artículo del País Semanal de febrero me ha gustado mucho; ¿ Que os parecen a vosotros estas reflexiones ? A mi me lleva indudablemente a pensar en la meditación como vía para Despertar.
Daniel habla con fluidez 11 lenguas: inglés, francés, finlandés, alemán, español, lituano, rumano, estonio, islandés, galés y esperanto. Pero lo más increíble no es la cantidad, sino la velocidad en aprender idiomas. Channel Five le retó a aprender islandés en una semana. Siete días después apareció en televisión conversando en esta lengua. En cambio, la rapidez de Stephen no se encuentra en el aprendizaje de lenguas, sino en la captación de todos los detalles de un paisaje. Puede dibujar uno con precisión fotográfica después de haberlo visto solo un instante. En una ocasión dibujó la totalidad del centro de Londres después de sobrevolar la ciudad en helicóptero. ¿Son los cerebros de Daniel Tammet y Stephen Wilshire máquinas engrasadas y perfectas? En realidad no: sus cerebros están defectuosos. La epilepsia y el síndrome de Asperger acompañaron a Daniel en su infancia. Y Stephen también es autista.
"La capacidad que tenemos en el cerebro es probablemente muy superior a lo que creemos” Francisco J. Rubia
Quizá uno de los autistas más conocidos fue Kim Peek. El personaje que interpretó Dustin Hoffman en la película Rain Manestá inspirado en él. Nació con macrocefalia, un daño permanente del cerebelo, y con agenesia del cuerpo calloso (carecía de la principal conexión entre los dos hemisferios del cerebro). Peek recordaba el 98% de los 12.000 libros que había leído, leía dos páginas en ocho segundos. Usaba cada ojo para leer una página distinta como si se tratara de un superhéroe de un cómic. Era solo uno de sus “superpoderes”.
Resulta una gran paradoja que cerebros defectuosos sean los asientos neuronales de prodigiosas habilidades. ¿Nos están diciendo algo sobre cómo el resto de los mortales podríamos aumentar nuestras capacidades?
Daniel, Stephen y Kim son lo que se denomina savant –o antiguamente idiot savant–, ya que suelen poseer un coeficiente intelectual muy bajo y, paralelamente, unas habilidades sobresalientes. Pero ¿de dónde surgen las facultades extraordinarias de los savants?
Los estudios indican que los savantspresentan alguna forma de disfunción en el hemisferio cerebral izquierdo, lo cual facilita la actividad del derecho. El izquierdo es el conceptual, el que pone etiquetas, el que razona, el que filtra con la lógica, el lingüístico (el que nos habla constantemente), el que va hacia el pasado y hacia el futuro. En cambio, el derecho está en el ahora, es creativo. Al funcionar sin lógica, tiene más facilidad para captarlo todo tal cual es sin filtrar y para hacer conexiones no racionales con toda la información. De alguna forma, el izquierdo-lógico está constantemente coartando o limitando las capacidades del derecho-creativo. Por lo que si el izquierdo deja de funcionar correctamente, el derecho se libera, y con él, el genio.
Jill Bolte es una neurocientífica que vivió con su hemisferio izquierdo desconectado a consecuencia de un derrame sanguíneo. Al sufrir el ataque, Jill sintió un terrible dolor detrás del ojo izquierdo, no podía hablar, coordinar, ni siquiera podía pensar con claridad. Vivió un auténtico martirio si nos limitamos a calificarlo “desde fuera”. Paradójicamente, su experiencia vista desde dentro, tal como ella la describe, fue maravillosamente extraordinaria. Sintió una paz no humana, ajena a cualquier asomo de sufrimiento. Al desconectarse su hemisferio izquierdo, el que habla, sintió el silencio. No había estrés, “nadie” le recordaba vivencias tristes o le anticipaba situaciones preocupantes. Silencio, paz. Incluso se acalló esa voz que nos dice “este soy yo”. Al mirar su cuerpo, no veía los límites. “Miré mi brazo y me di cuenta de que no podía delimitar los límites de mi cuerpo. No podía definir dónde empezaba y dónde terminaba. De alguna forma, los átomos y moléculas de mi brazo se mezclaban con los átomos y moléculas de la pared. Solo sentía esa energía”. Según sus palabras, se sentía enorme y expansiva, fuera de los límites de su cuerpo. Una auténtica experiencia mística vivida por una reputada científica del cerebro humano. Después de ocho años de recuperación, actualmente se dedica a impartir conferencias, escribir libros y realizar investigaciones sobre este tema, por lo que la revistaTime la nombró una de las cien personas más influyentes del mundo en 2008.
"El cerebro no es un vaso por llenar, sino una lámpara por encender”
Plutarco
Para aumentar nuestras capacidades, nuestro rendimiento, los humanos nos hemos dedicado a inventar herramientas tecnológicas. Es como si, poco a poco, el ordenador, el teléfono o el GPS constituyeran una extensión de nuestro cerebro. Si miramos al futuro, parece que cada vez seremos más dependientes de toda esta tecnología. Utilizaremos menos nuestras propias capacidades de orientación, cálculos matemáticos, memoria… La ampliación de nuestras capacidades la buscamos “fuera”, cuando quizá se encuentre “dentro”. Nuestro propio cerebro posee unas facultades inimaginables y, en lugar de despertarlas, nos estamos dedicando a dormirlas.
Mientras los humanos nos hemos centrado en diseñar radares cada vez más potentes, los delfines han evolucionado y en su cerebro han creado un escáner más potente que cualquiera de nuestras invenciones. Nos hemos concentrado en “tener” y hemos descuidado el “ser”. Hemos mirado hacia “fuera”, en lugar de hacia “dentro”, olvidando que nosotros también tenemos radar interno. Las investigaciones de Beatrice de Gelder, neurocientífica de la Universidad de Tilburg, muestran cómo personas con ceguera cortical son capaces de sortear objetos al andar, aunque no los vean, porque nuestras neuronas saben funcionar como un auténtico radar. Sin embargo, la mayoría de nuestras inversiones económicas en investigación no se dirigen a aumentar esa capacidad, sino a inventar ayudas externas. Igual que se dirigen a diseñar medicamentos para eliminar enfermedades y se presta muy poca atención al ya demostradísimo efecto placebo. Esto es, a la capacidad que poseen nuestras propias creencias para curarnos a nosotros mismos.
No imaginamos el enorme potencial de nuestro inconsciente. En la película Sin límites, el protagonista, gracias a la ingestión de una droga, logra realizar auténticos prodigios. La esencia de esa droga es que le permite acceder a toda la información guardada en su inconsciente. Todo lo que hemos vivido, aunque no lo recordemos, está allí. La prueba cotidiana es que al ver una película, podemos darnos cuenta de que hace muchísimos años que la vimos, pero si nos hubieran preguntado por ella, quizá nos hubiera sido imposible recordarla. Esto es, podemos reconocer muchas cosas como vistas, leídas, vividas, oídas… que no podemos recordar. Están allí, pero nos resulta imposible acceder. Es más, en nuestro inconsciente existe información que quizá nunca hemos sido conscientes de captar, ya que lo hemos hecho de forma subliminal. Nuestro inconsciente es nuestro sabio interior. Sabe mucho más que nosotros. Si lográramos comunicarnos con él, nos pasaría como al protagonista de la película: nuestras capacidades se verían multiplicadas de forma asombrosa. Nos pasaría como a algunos savants: con leer un libro una vez, ya lo tendríamos allí accesible para siempre.
"En nuestro cerebro dormitan capacidades insospechadas
Allan W. Snyder
Nos movemos en un océano de información. El cerebro capta a cada instante volúmenes ingentes de datos a través de todos sus sentidos. Esa información, para poder ser operativa y útil, debe ser ordenada y esquematizada. Y a eso se dedica nuestra lógica. Y esa misma lógica que nos ayuda, al mismo tiempo nos bloquea. Nos impide ir a los datos crudos del inconsciente, nos impide mezclarlos de forma irracional y ser más creativos. De alguna forma hemos de aprender a no apoyarnos tanto en nuestro hemisferio izquierdo-lógico. Acallar ese parloteo constante de este hemisferio lingüístico. Y como siempre, acabamos donde empezamos; esto es, en los consejos de los sabios más antiguos: es esencial aprender a silenciar la mente. ¿Vamos a permitir que nuestro sabio interior continúe dormido o vamos a despertarlo?
El cerebro humano se divide en dos hemisferios, a modo de dos cerebros; un cerebro emocionalencargado de las emociones y un cerebro racional que se ocupa del razonamiento.
El cerebro racional gestiona la atención y trata de "controlar" al emocional. Pero si este control se torna exagerado nos desconectamos de la información emocional y, por consiguiente, de la orientación tan valiosa que nos proporciona. El cerebro emocional está principalmente dirigido a la supervivencia y a la creatividad, llegado el caso,puede dominar al cerebro cognitivo en caso de peligro, real o imaginario, incluso bloquearlo. Cuando las emociones son demasiado intensas, obsesivas, pasan a dominar el funcionamiento de la mente, dando lugar a estados de ansiedad, depresión, miedos irracionales y un sinfín de desequilibrios energéticos. De hecho la interacción constante, caótica, de un hemisferio con otro, provoca un salto constante de pensamientos. ( Mente mono ). Un estimulo externo o interno provoca un pensamiento que a su vez puede provocar otros , hasta que un nuevo estímulo aparece y comienza el ciclo de nuevo.
Cuando los dos cerebros se sincronizan, se complementan, el emocional indica la dirección hacia la que queremos ir y el cognitivo busca cómo avanzar por ese camino de la forma más adecuada.
Esta "invasión" de pensamientos y emociones tienen su reflejo en el funcionamiento del corazón.
La regularidad de la frecuencia entre latidos es síntoma de un corazón sano y preparado para adaptarse a los cambios. Estudios del Instituto Heart Math han demostrado que las emociones se reflejan claramente latido a latido en el ritmo cardiaco. Se puede medir fácilmente y se ha denominado de Variabilidad del Pulso Cardiaco o VPC.
Las emociones negativas, como el estrés, no solo aceleran el ritmo cardíaco si no que también la frecuencia se hace más irregular. El corazón se acelera y desacelera siguiendo un patrón caótico.
Con las emociones positivas, sin embargo, la variación del ritmo cardíaco se vuelve más regular, es lo que se conoce como coherencia cardíaca.
La coherencia entre el corazón y el cerebro emocional equilibra el sistema nervioso autónomo y facilita el funcionamiento del cerebro. Este equilibrio trae como consecuencia una reducción de la ansiedad y la depresión, el descenso de la tensión arterial y el estímulo del sistema inmunitario, entre otros beneficios.
Pero hay algo mas importante. La Neurociencia, por un lado ha hecho avances muy notables y por otro es más accesible y cercana a nosotros, y nos facilita que podamos aprender cómo actuan nuestra Mente y nuestro Cerebro. ¡Y eso es un regalo! Porque nos permite conocer cómo funcionamos y utilizarlo para diseñar estrategias que nos mantengan en equilibrio y por tanto sanos.nos permite fundamentar en conocimientos científicos lo que antes eran estudios empíricos e intuiciones.
Hemos hablado del Cerebro, de sus Hemisferios y sus funciones, y como influencian en el corazón ¡Pero las últimas investigaciones sobre el Corazón demuestran que éste también tiene su Cerebro!
Se ha descubierto que el Corazón contiene un sistema nervioso independiente y bien desarrollado con más de 40.000 neuronas. Puede tomar decisiones y pasar a la acción independientemente del Cerebro, y además puede aprender, recordar e incluso percibir. Es capaz de anticipar situaciones y predisponer el cuerpo para reaccionar ante ellas antes que cualquiera de los cerebros ubicados en nuestra cabeza.
Vamos, que lo de las corazonadas va a tener al final base científica.
Una entrevista de Annie Marquier, (Licenciada en Matemáticas e investigadora de la Conciencia), explica cómo el Corazón forma parte de nuestra Conciencia, y cómo el Sentir y esa conexión junto con la intuición, forman parte de las caracteristicas de la Raza Humana. Y un artículo del “Instituto HeartMath” dedicado a la investigación en éste área y hace poco publicarón en la Revista “Science of the Heart” sus últimos avances complementan estos avances.
Los científicos pueden ser impresionantes, pero siguen siendo seres humanos, y también son presa de los mismos sesgos cognitivos que todos los demás. Ahora, un grupo de investigadores dicen haber descubierto que el sesgo conocido como antropocentrismo está frenando la investigación genética y limitando gravemente nuestros descubrimientos.
Eucariontes
El antropocentrismo es la idea de que la humanidad es la forma más importante de la vida en el universo.
Esto se convierte en un sesgo cognitivo cuando proyectamos motivaciones o valores humanos en otras formas de vida, o incluso al propio universo. Caemos presa del sesgo antropocéntrico un poco cuando vamos describiendo animales, porque resulta tentador para todos, dice Richard Attenborough, el mirar sus vidas como que tienen más miedo, o más belleza, o con estrategias más pícaras que la nuestra.
Pero este sesgo también puede presentarse con formas más sutiles, como son las distintas formas de vida que creemos que son dignas de estudio.
Pero este sesgo también puede presentarse en formas más sutiles , como la formación que las formas de vida , creemos que son dignos de estudio.
Un grupo de investigadores de genética de la Universidad de British Columbia realizó un gran estudio para investigar qué formas de vida han elegido los científicos para la secuenciación del ADN.
Publicado en la revista Cell el mes pasado, su trabajo revela que la gran mayoría son animales similares a los humanos. En términos más generales, los científicos tienden a favorecer en sus estudios a loseucariotas, o formas de vida que tienen núcleos de sus células.
Esto incluye a animales y plantas, pero no a bacterias, a pesar del hecho de que las bacterias han demostrado una y otra vez ser cruciales para la medicina y los descubrimientos genéticos.
En un comunicado del autor principal, Javier del Campo, explica:
Aún seguimos analizando mayormente los mismos grupos eucariotas conocidos, animales, hongos y plantas, en gran parte debido a que su utilidad es más evidente, están más cercanos a nosotros como seres humanos y, francamente, porque podemos verlos a simple vista .
Pero partiendo de la gran diversidad biológica y del punto de vista genómico, este enfoque antropocéntrico es irrelevante y potencialmente nos detiene. Nos estamos perdiendo la oportunidad de estudiar la mayor parte de la diversidad del planeta, lo que significa que se está perdiendo la oportunidad de estudiar una serie de estrategias de vida alternativas, novedosas vías metabólicas y nuevas funciones de los genes.
Procariontes
Vale la pena pensar seriamente en el comentario de Javier del Campo acerca de “perder la oportunidad de estudiar una serie de estrategias alternativas de vida”. Al centrarnos en los eucariotas, como nosotros, que estamos sesgando los resultados de la investigación haciendo parecer que nuestro tipo de estrategias de vida (oxígeno para respirar, quema de azúcar) son los únicos que funcionan. Se puede ver una tendencia similar en las discusiones sobre la vida en exoplanetas, en los que estamos a favor de buscar en planetas que contengan agua, porque es crucial para la química de la vida en la Tierra .
Pero, ¿cómo vamos a comprender verdaderamente las diversas posibilidades de la vida, si ni siquiera estamos estudiando las formas de vida en la Tierra que se encuentran fuera del ámbito de lo familiar? Tenemos que salir de esa caja antropocéntrica para averiguar si hay formas radicalmente diferentes de vida con entidad biológica. Esto podría ayudarnos a comprender no sólo la vida que nos rodea, sino las formas que podría adoptar la vida en otros mundos.
La primavera astronómica comenzará este jueves 20 de marzo a las 17.57 horas y terminará 92 días y 18 horas después, el 21 de junio, cuando comenzará el verano, según cálculos del Observatorio Astronómico Nacional del Ministerio de Fomento.
Un cisne seca sus alas al sol en la plaza de Guipúzcoa de San Sebastián que presenta un aspecto primaveral.
Foto: EFE
2.- Habrá dos eclipses
Esta primavera se esperan dos; uno de luna y uno de sol. Así, un eclipse total de luna será visible el 15 de abril en Australia, océano Pacífico y América, alcanzará su máximo a las 09.46 horas en la Península. Este eclipse será visible en España, en Península y Baleares como penumbral y en Canarias como parcial. Dos semanas más tarde, el 29 de abril, un eclipse anular de Sol será visible en Oceanía, el océano Pacífico sur y la Antártida, pero no en España.
3.- Cuándo ver Marte, Saturno, Júpiter y Venus
Además, Marte será visible y muy brillante durante toda la noche de la primera parte de la primavera y empezará a ser visible sólo en el cielo vespertino a partir de mediados de abril. Mientras tanto, Saturno pasará de ser visible al final de la noche durante la primera parte de la primavera a verse toda la noche en el mes de mayo y terminará el final de la estación siendo visible en el cielo vespertino, produciéndose su máximo acercamiento anual a la Tierra en torno al 10 de mayo. La inclinación de sus anillos será “bastante favorable” para su observación.
Durante toda la primavera Júpiter brillará al principio de la noche (lucero vespertino) y Venus al final de la noche (lucero del alba).
4.- Alta actividad solar
Aunque difícil de predecir, la actividad magnética solar durante esta primavera será probablemente alta, dado que el máximo solar está previsto para abril de 2014.
5.- Cambio de hora
El 30 de marzo se cambiará la hora y comenzará el horario de verano. A las 02.00 horas se adelantará una hora el reloj y pasarán a ser las 03.00 horas, con lo que ese día tendrá una hora menos.
6.- El equinoccio de primavera
El Instituto Geográfico Nacional explica que, según convenio, el inicio de las estaciones se produce en aquellos instantes en que la Tierra se encuentra en determinadas posiciones de su órbita alrededor del Sol.En el caso de la primavera, esta posición es aquella en que el centro del Sol, visto desde la Tierra, cruza el ecuador celeste en su movimiento aparente hacia el norte. Cuando esto sucede, la duración del día y la noche prácticamente coinciden, y por eso, a esta circunstancia se la llama también equinoccio de primavera. En este instante en el hemisferio sur se inicia el otoño.
De este modo, el equinoccio de primavera puede darse, a lo sumo, en tres fechas distintas a lo largo del siglo XXI, pudiendo iniciarse en los días 19 al 21 de marzo (fecha oficial española), siendo su inicio más tempranero el del año 2096 y el inicio más tardío el de 2003.
Las variaciones de un año a otro se deben a la forma en que encaja la secuencia de años según el calendario (unos bisiestos, otros no) con la duración de cada órbita de la Tierra alrededor del Sol (duración conocida como año trópico).
7.- Días más largos
La primavera es la época del año en que la longitud del día se alarga más rápidamente. A latitudes de la Península, el Sol sale por las mañanas antes que el día anterior y se pone después por la tarde.
Como consecuencia, al inicio de la primavera el tiempo en que el Sol está por encima del horizonte aumenta casi tres minutos cada día a la latitud de la península.
8.- La primera luna llena
La primera luna llena de la primavera llegará el 15 de abril, coincidiendo con martes santo, cinco días antes del Domingo de Pascua. En esta primavera habrá otras dos lunas llenas, el 14 de mayo y el 13 de junio.
9.- Lluvias de meteoros
En esta estación, sin necesidad de telescopio se podrán observar lluvias de meteoros ocasionales siendo la más importante la de Eta Acuáridas, cuyo máximo se produce entorno al 5 de mayo.
En cuanto a las agrupaciones ficticias de estrellas conocidas como constelaciones, alrededor de la estrella Polar se verán a lo largo de la noche la Osa Menor, el Dragón, Cefeo y el León (Leo).
10. Podrás ver el relieve de la luna
Con grandes prismáticos o pequeños telescopios con filtro lunar se podrá observar el relieve de la Luna. Para lograr una buena visión, el Observatorio Astronómico apunta que conviene observar noche tras noche mientras va creciendo la iluminación de la Luna, para ver aparecer nuevos accidentes orográficos.
Concretamente, cuando la noche es más oscura por haber luna nueva, se puede intentar ver nebulosas de emisión como el complejo de nebulosas de Orión (Messier 42 y 43), el grupo de las estrellas Pléyades y el resto de supernova conocido como la nebulosa del Cangrejo (Messier 1). Con prismáticos también se pueden ver las lunas más brillantes de Júpiter y se puede hacer un recorrido por la franja estrellada que constituye la Vía Láctea.